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Diferencias entre la publicidad en Google y en Facebook: La guía indispensable

Para explicarte necesito que hagas un ejercicio de recreación. Mayores de 30 años: recuerda cuando eras niño y te sentabas frente al televisor. Menores de 30 años: imagina un mundo sin internet donde lo más avanzado es la TV. La TV fue por muchos años el medio de difusión masivo por excelencia. Una de las principales fuentes de ingresos de la TV tradicional eran las pautas comerciales. A través de comerciales las grandes empresas y marcas llegaban a públicos masivos. Si querías que todos te conocieran, nada igualaba la difusión de la televisión.

Pero fíjate que hablo de grandes marcas y empresas. Eran muy pocas las que lograban anunciarse. En primer lugar por un tema de tiempo: las pautas publicitarias solo contaban con una cantidad limitada de tiempo. En segundo lugar era sumamente costoso: solo unas pocas disponían de recursos para anunciarse. En tercer lugar un tema logístico: cualquiera no podía hacer una propaganda para televisión.

Me gusta pensar que la publicidad de redes sociales es muy similar al funcionamiento de los avisos publicitarios de televisión en sus inicios. ¿Por qué? Ahora mismo tenemos guías digitales que muestran la programación por canal. De esta forma te puedes informar sobre el contenido que te interesa y consumirlo: de hecho, hasta puedes grabarlo.

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En una frase…

La diferencia entre la publicidad en redes sociales y Google es la intención de compra.

– Daniel Viadett

¿Cuál es la mejor opción para tu negocio?

Esto que para nosotros es común hace 30 años era totalmente futurista. Las programaciones de los canales muchas veces no estaban disponibles y para ver tu programa favorito pasabas horas frente a la TV. Y así, mientras llegabas al programa que te interesaba te impactaban con publicidad de cualquier tipo.

Imagina que eras un niño al cual solo interesaban cereales y juguetes para Navidad. Pero igual veías comerciales de carros, herramientas y tiendas de ropa. De la publicidad que te llegaba, posiblemente tenías interés en el 20%. De resto, eras ajeno a esos intereses.

Este es el modelo publicitario que aplica para las redes sociales. Al igual que la TV de antaño, quien está en sus redes sociales en la mayoría de los casos busca diversión y entretenimiento. Te muestran publicidad de cientos de cosas de las cuales posiblemente termines interesándote en dos o tres.


Claro, no podemos obviar que la plataforma de Facebook tiene herramientas de información que te permite retratar a tu comprador ideal. ¿Qué come? ¿Qué viste? ¿Qué carro usa? ¿Qué blog en línea sigue? ¿Qué empresas le gustan?

¿Qué hacer entonces?

Esta información permite segmentar a quien le mostrarás tu anuncio publicitario a niveles impensables hace unas décadas. Si conoces a tus clientes puedes enviarle un mensaje claro y especifico con mayores posibilidades de hacer click.

Pero… siempre existe un pero ¿verdad? Aunque conozcas muy bien a tu cliente, es posible que no esté en el momento de compra. Por ejemplo: tú sabes que a tu cliente le gustan los carros familiares porque su perfil lo retrata como cabeza de familia. Pero posiblemente, no está interesado en cambiar de carro ahora mismo.

Ahora hablemos sobre la publicidad en el buscador de Google. Tu carro familiar se está haciendo pequeño. Los niños han crecido y necesitas una camioneta familiar. Es momento de buscar información. Ingresas al buscador y escribes “camioneta familar”. Te muestra un resultado de un concesionario cercano que puedes visitar y en la web la ficha técnica de tus posibles elecciones.

¿Te das cuenta de la diferencia? Cuando haces una búsqueda en Google Search, tienes una necesidad y buscas alguien que te ayude a satisfacerla. Estas en una posición de compra: si consigues una propuesta a tu medida: comprarás. Tienes la necesidad. Esa es la enorme ventaja de la publicidad en Google: normalmente los clientes están más cercanos a la decisión de compra.

¿Estoy diciendo que las redes sociales no funcionan? En lo absoluto. Lo que digo es que tienen sus diferencias y es importante identificarlas para usar la más apropiada de acuerdo a los objetivos. Ambos medios disponen de campañas en función a tus objetivos: captar seguidores, tráfico a tu sitio web, conversiones; entre otros.

Las redes sociales son las vallas publicitarias en la autopista. Ves cientos de ofertas de cosas que te interesan y otras que no. La publicidad de búsqueda de Google son las páginas amarillas: buscas cuando necesitas que alguien te resuelva un problema.

Ahora mismo: el hack que esperabas. ¿Qué debo hacer? ¿Cuál es mi estrategia? Pues, tomar lo mejor de cada una a tu favor. Hiciste una búsqueda en Google de zapatos deportivos. Ingresas a Instagram y te muestra fotos de alta calidad de zapatos deportivos. ¿Casualidad? Se llama remarketing y es una estrategia que usa lo mejor de ambos mundos.

En palabras sencillas: configuras para que Instagram le muestre un anuncio específico a los visitantes de una página específica de tu sitio web. ¡Es la estrategia ganadora! Te explico:

  1. El cliente está interesado en zapatos deportivos porque hizo la búsqueda en Google.
  2. Aprovechas el poder visual de Instagram y el tiempo que pasa en la red social para mostrarle anuncios relevantes a su interés.
  3. Tienes un cliente en posición de compra y le muestras tus mejores ofertas para satisfacer sus necesidades. Casi nunca convences al cliente en la primera visita, pero al mostrarle anuncios específicos para su interés ¡ganas una venta y un cliente!

Como siempre, será un placer responder tus preguntas. Un gran abrazo.

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